AventArte

Un lugar de cuentos, imágenes y sentimientos.

EL VIAJE DE MOUSSA

24 comentarios

Esta es la historia de un éxodo, de un viaje hacia un mundo mejor y de una gran prueba de superación.  La historia empezó un día cualquiera de primavera, la fecha exacta no tiene importancia.  Aunque para nuestro mundo occidental el ordenar el tiempo para poder controlarlo es importante, no lo es tanto en el lugar donde empieza este relato.  Ese lugar es Nigeria, para ser más exactos, las selvas centrales, entre los ríos Níger y Cross.

El protagonista de nuestra historia se llama Moussa.  Era un adolescente.  Como mucha gente en África había tenido poco tiempo para encariñarse de sus padres.  Su madre había muerto poco después de dar a luz y su padre había desaparecido sin dar pistas de su paradero.  Todos de la zona sabían que no era de origen nigeriano pero a nadie le importaba.  De hecho, había pocas personas que fueran nigerianos en ese momentos.  Todo el mundo estaba en constante migración, ya que la tensión política era insoportable en todos los países circundantes.  Moussa sabía esto, por eso quería dejar Nigeria.  Bueno, él y otra mucha gente que se sentían tentados por las riquezas y la estabilidad de los países occidentales, aunque lo poco que sabía era lo que había visto en alguna televisión que los más ahorradores se podían permitir y lo que le habían contado los que venían de los países ricos, turistas en su mayoría.

Llevaba ahorrando mucho tiempo.  Nada del otro mundo pero sí lo suficiente para poder sobrevivir en el viaje que estaba planeando.  Había podido conseguir un mapa de África, que había tomado prestado de la biblioteca de la ciudad; seguramente a él le haría más falta que a las personas curiosas y aburridas que deambulaban por la biblioteca.  También había comprado una mochila y algo de comida, porque le haría falta en el largo trayecto que iba a realizar, o que él creía que iba a necesitar, ya que, aunque tenía un mapa de África, no tenía ni idea de a que distancia estaba Europa o la costa Norte de África.  No había ido a la escuela, tampoco sabía leer ni escribir.  Había tenido suficiente con lo que había aprendido mientras intentaba sobrevivir en ese mundo duro y hostil.  Por último, pudo conseguir ropa de abrigo y unas zapatillas con el dinero que había podido ahorrar.  Ya tenía lo necesario para poder partir a la aventura.  En realidad aún le faltaba algo, despedirse del país que no volvería a ver.  La selva, los ríos, las montañas, todo lo iba a echar de menos.  Siempre llevaría consigo ese precioso colorido que la primavera otorgaba a los árboles, a la tierra y al cielo.  Se prometió a sí mismo que nunca olvidaría esto y escapó en busca de un lugar mejor.

En la memoria de Moussa se hallan los recuerdos de esos primeros días borrosos y difusos.  Se encontró con otros muchos que huían de las penurias y la pobreza en busca, como él, de algo mejor, algo que merecían como personas.  Anduvo durante días por caminos arenosos y, en ocasiones, por puras selvas y montañas, en pos del cobijo de sus sombras para esconderse de posibles obstáculos en su camino.  Así viajó durante los primeros días, durmiendo donde podía, bien fuera el suelo o el lecho de la gente comprensiva que entendía lo que significaba intentar escapar de la miseria y lo duro que era.

Entre todos esos muchos, que también querían llegar a un sitio mejor, Moussa recordaría siempre a uno en especial, Abdou.  Tenía más o menos la misma edad que él y lo conoció una de las muchas veces que tuvo que ir a conseguir comida en alguno de los pueblos de su camino.

Abdou era un joven pescador y tenía las mismas preocupaciones que él, y por supuesto, también quería huir de su país en busca de algo mejor.  Así que cuando vio a Moussa en su periplo en busca de comida, no sólo se ofreció para ayudarle, sino que también decidió unirse a él.  Así sería mejor, pensó Moussa, que ya anhelaba la compañía de alguien cercano después de tantos días.  Así pues, Moussa y su nuevo compañero prosiguieron juntos el viaje.

Llevaban los pies enrojecidos y las zapatillas desgastadas.  Mucho había andado ya en mutua compañía.  Habían dejado atrás muchos pueblos y ciudades, en los que la gente, identificándose con ellos, les proporcionaba la ayuda que podía.  Habían aprendido a apreciarse el uno al otro, aunque ellos no se hubiesen percatado.  El mapa que llevaba Moussa les guiaba hacia el Norte pero ambos sabían que les quedaba lo más duro del viaje.  Cuanto más se alejaban del comienzo, se hacía más difícil esquivar la vigilancia que la policía realizaba para buscar ilegales.  Si les cogían tendrían que volver, así que decidieron empezar a moverse en la oscuridad de la noche y por el día esconderse en las localidades que encontraran.  Por la noche viajarían más lento, pero sería más fácil escabullirse de los “cazadores de ilegales”, que es como la gente los llamaba.

Al fin llegaron a la parte decisiva, la frontera con el territorio español; esa línea que les separaba de un nuevo mundo.  No sabían lo que se iban a encontrar hasta que llegaron allí y vieron la enorme valla que les separaba de su destino.  Era la prueba decisiva.  Moussa y Abdou esperaron hasta la noche.  Los guardias y sus perros iban de lado a lado.  Sólo tenían una oportunidad de pasar.  Así que se miraron e inmediatamente echaron a correr.  Nunca había corrido igual.  Todo pasaba a su alrededor muy rápido: los árboles, los guardias, la valla.  Sin pensárselo Moussa empezó a escalar por la valla rápidamente.  Al pasar al otro lado oyó que alguien gritaba. Se dio la vuelta un instante y vio a Abdou apresado por los guardias, no lo había logrado.  La forma en la que había vivido en su tierra le pasó factura; al ser pescador no estaba en muy buena forma y los guardias le había pillado antes de llegar a la valla.  Abdou gritaba “Corre, escapa, Moussa, estaré bien”.  Sin pensárselo se fue de allí corriendo.  Pudo escapar y esconderse en una casa abandonada.

Esa noche no pudo dormir.  Los gritos de Abdou aún resonaban en sus oídos y le atormentaban el sueño.  Podía recordar su cara desfigurada, no sabía si por el cansancio o porque se había dado cuenta de que había perdido su oportunidad.  Moussa no desaprovecharía la suya, se lo debía a Abdou.

Al día siguiente pudo encontrar un traficante que accedió a llevarle a la costa peninsular.  Evidentemente tuvo que pagar una sustancial suma de dinero, que prácticamente agotó todo lo que había ahorrado durante tanto tiempo.  Este individuo, con pintas de dandi barriobajero, le llevó junto a otros a la patera en la que debían de ir a España.  “Cuánta gente hay aquí”, pensó Moussa.  “Y cuánta gente se habrá quedado por el camino…”.  El recuerdo de su última prueba aún pesaba en su mente  y la de todos lo demás que le acompañaban, como pudo observar.

Silenciosos lamentos se alzaban para recordar a la gente que no había podido acompañarlos.  Mientras tanto, la patera se deslizaba por el mar turbulento hacia su destino.  Moussa, cavilaba sobre lo que aún le quedaba por hacer, a sabiendas de que lo más difícil ya había pasado.

Ya hace mucho tiempo de esta historia, y no desaprovechó la oportunidad que él mismo se había labrado.  Ahora vive en una ciudad abarrotada, con su familia, con un trabajo próspero y una vida cómoda.  Pero en los días de primavera, mientras todos están felices y contentos por el buen tiempo, Moussa se entristece.  Recuerda esas primaveras de Nigeria, las selvas exuberantes y profundas donde los árboles verdes te invitan a escalarlos y recoger sus frutos, los ríos cristalinos surcados por numerosos peces plateados, las llanuras doradas moteadas con pequeños toques de color que los animales aportaban a ese lienzo de oro…  Por supuesto, también se acuerda de Abdou, y de todos los días de la primavera que habían pasado juntos.  Todo lo que habían andado, sufrido, todos los momentos en los que habían reído o se habían apoyado.  Mientras todos los demás ríen, Moussa llora en recuerdo de su viejo amigo perdido.   Mientras todos los demás se alegran, él maldice a la primavera por las profundas cicatrices que no surcan su cuerpo, sino su alma.

Autor:  Jorge Moro Campo
Este relato forma parte del libro “Almanaque de las Estaciones – Registros literarios adolescentes”
Anuncios

Autor: Ana

Una fotógrafa que no lo es, sólo juega a serlo.

24 pensamientos en “EL VIAJE DE MOUSSA

  1. Esta es la mejor forma de inicar la primavera, ahora que estalla la vida y los colores no es momento de olvidar el sufrimiento ajeno…

    Me alegra que Jorge oa haya permitido hacernos este regalo.

    Un besico!

  2. Solo decir que me ha encantado. Me alegro que al final lo hayais convencido.

    Un besazo a todos los que haceis esta página.

  3. Gracias Jorge, precioso relato.

  4. Gracias, amiga, prima y hermanico.

    Permitido!!! Convencido!!! Bueno, no sé si realmente ha sido así… la última vez que le preguntamos… no dijo nada, por lo tanto entendimos que le parecía bien que lo pusiéramos… 😉

    Por si alguien no lo sabe, este libro “El almanaque de las estaciones”, lo hicieron en el instituto en el año 2008, un grupo de jóvenes junto con un profesor. En ese grupo de jóvenes estaban, entre otros, Elisa (la hija de Anabel) y Jorge (mi hijo pequeño), entonces tendrían unos 17 años. Y tengo que decir que es un libro muy bonito, en el que cada uno de ellos escribió cuatro relatos, asociados a las cuatro estaciones.

    Ya han ido apareciendo en el blog dos relatos de Elisa “Nuestro Otoño” y “La salle Crog Carven“.

    Espero que os guste el relato de Jorge. 🙂

  5. ¡Qué bonitoooooooooooooooooooooo!
    ¡Me ha encantado, Jorge! Gracias por compartirlo aquí con nosotros.
    ¡Ha merecido la pena convencer a este chico, Ana!
    Y como dice el refrán:
    “La primavera, que cante o que llore, no viene nunca sin flores”.
    Un abrazo primaveral.

  6. ……¡Cuantas veces intenté terminar de cantar toda la letra, pero la amargura y la rabia me lo impedían consiguiendo que se me formara un nudo muy grande en la garganta y me saltaran las lágrimas, que poco a poco lo iban aflojando. Pero lo que no consegui entender era el porqué tenían que pasar todas esas personas semejante calvario y yo no- (ni otras muchísimas personas más) – sólo por haber nacido en el ¿primer mundo?
    Ahora, al leer el relato del viaje de Moussa, para mi el título de esta imborrable canción, para siempre se va a llamar ABDOU , y les dará un sentido claro a mis lágrimas y a mi rabia, dándome ánimo para cantarla con todo cariño y respeto a su memoria!….

    Tiene casi veinte años y ya está
    cansado de soñar,
    pero tras la frontera está su hogar,
    su mundo, su ciudad.
    Piensa que la alambrada sólo es
    un trozo de metal,
    algo que nunca puede detener sus ansias de volar.

    Con su amor por bandera se marchó
    cantando una canción,
    marchaba tan feliz que no escuchó
    la voz que le llamó,
    y tendido en el suelo se quedó
    sonriendo y sin hablar,
    sobre su pecho flores carmesí,
    brotaban sin cesar…

    Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre
    como el mar…
    Libre como el ave que escapó de su prisión
    y puede, al fin, volar…
    Libre como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
    camino sin cesar
    detrás de la verdad
    y sabré lo que es,al fin, la libertad.

    Me animo a poner la letra de una jota, que se canta en la Misa Jóven Aragonesa, el día de San Jorge y que dice:

    Hay unos que tienen todo

  7. Por presionar dos teclas a la vez, me “he salido” sin querer y ahora voy a rematarla a continuación. ¡Pido vuestras disculpas!

    Hay unos que tienen todo
    y otros tienen que emigrar;
    hay unos que piden leyes
    y hay otros que piden PAN.

    Ya me siento algo más aliviado.

    Un abrazo entrañable,

    Antonio Arqué.

  8. Pues alucinada con el texto sabiendo que lo escribió, en su día, un chico de unos 17 años … Ya quisiera yo poder escribir algo parecido.

    Me ha gustado mucho.

    bsos!

  9. Me ha parecido entrañable y ademas que razon que tiene.
    Un besazo cariño.

    • Esta tarde, hemos tenido reunión con “La Pandilla”. Antonio había traído fotocopias con el relato “El viaje de Moussa” Lo he leído en voz alta, hemos visto las preciosas fotografías que lo acompañan y que, para mi, no pueden expresar mejor la parte del ser humano que desea ser libre, que busca por dónde pasar, por dónde escapar y que se encuentra con la alambrada que se lo impide. Y, para terminar, todos juntos, hemos cantado la hermosa canción de Nino Bravo “Libre”.
      Un precioso final para una tarde estupenda.
      Victor, si lees esto, entra en “Tu eres para mi” y te cuento.

  10. Mi sincera enhorabuena a Jorge por un texto tan excelente y emotivo.

  11. Lo ha escrito tu hijo !!!! Debes estar muy orgullosa, como redacta, y qué historia !!!…

    Felicidades para el, y gracias por haberla compartido con todos nosotros !!

    Besos Ana, y un fuerte abrazo para el artista !!!!!

  12. gracias Jorge! Para mi lo más importante de tu relato es que me ha hecho pensar y eso con los tiempos que corren es de agradecer y como todo pensamiento, me nacen preguntas, a saber: verdaderamente será feliz Moussa en Europa, lejos de su Nigeria natal? Estamos en disposición desde el 1er mundo de ofrecer sueños a nadie? En realidad soñamos? Les gustará la primavera del corte ingles? por otra parte las golondrinas siempre han emigrado estacionalmente, hasta que ya les quedan pocos mosquitos que alimentarse y los que les quedan suelen estar envenenados, muchas de ellas vienen de nigeria… dejarán de visitarnos las golondrinas? Tengo gravada en mi alma la sonrisa de un niño peruano de la cordillera blanca, tendría como 10 años, tejía por la noche saquitos para el móvil con lana de alpaca de preciosos colores, no tenía nada en este mundo ni siquiera familia, se la llevó fujimori, allí, donde nada duele, con la pachamama. Me lo encontré por la mañana vestido con cuatro harapitos pero relimpio como el oro, peinadito con cuidadosa raya. Le quise dar más dinero del valor que me pedía, no admitió. Dignidad y esperanza son los valores de ese malentendido tercermundo. Que distinto es viajar a emigrar obligadamente. Perdoname por el esplayamiento pero a mi también me has emocionado.

    • Hola Ferrán. Hoy estamos las dos juntas, tomando un té y comentando el blog, así que la respuesta va por partida doble.
      Tu también nos has hecho pensar. En la diferencia de viajar y emigrar, en la nostalgia por el país abandonado, en la importancia de los sueños “Que toda la vida es sueño…” en la dignidad entre tanta pobreza y en la indignidad entre tanto Corte Inglés y otras marcas; en la esperanza, que aunque se supone que es lo último que se pierde, parece que en algunos sitios haya pasado de largo.
      Y en general, en todas esas personas que arrastrando una vida tan difícil no dejan de peinarse con raya y de mantener una sonrisa esperanzadora.

      Hemos descubierto el lugar donde esperan los sueños negados…
      ¡Atentos al correo, pronto llegará el cartero! 😉

      Besos.
      Ana y Anabel

  13. Puff entre el texto y los comentarios se me saltan las lágrimas.
    Ciertamente muchas veces nos dejamos llevar, yo la primera, por el mundo en que vivimos, las modas, las prisas, las prioridades ridículas…Es necesario recordatorios de que el mundo no es de color de rosa. Este texto te hace volver a la realidad de una forma suave, directa pero sin regodearse y sobre todo, humana.
    Me alegro mucho de que os hayáis decidido a poner el relato.
    MUCHOS BESOS A TODOS. Elisa.

  14. Bueno primo me alegro que te hayan convencido que era este maravilloso mundo sin tí.El cuento 😀 precioso como no lo pusiste antes eso es pecado . Este mundo de bellas florecillas es un buen modo de explotar el talento de mucha gente que igual no puede exponerlo a los demás por eso has hecho genial tu talento tu que salir al descubierto
    BESOS
    VÍCTOR 😀

  15. Hola Elisa y Víctor,

    Nada, que no conseguimos que entre Jorge a dejar un comentario…

    ¡Si su novia y su primo favorito no lo consiguen, nadie podrá!!!

    Besicos.

  16. Pingback: OTOÑO DE VIDA | AventArte

  17. Pingback: COMO AGUA DE PRIMAVERA | AventArte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s