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LÁTEX DE MÍCHEL SUÑÉN

16 comentarios

¡PORQUÉ MI BARRIO!!!

Es una queja que me he repetido varias veces a lo largo del libro…  ¿¡por qué!!!???

Cuando nos encontramos con Míchel Suñén en la Feria del Libro de este año en Zaragoza, en la caseta de Onagro Ediciones.  Anabel y yo nos habíamos juramentado para no comprar ningún libro, ese día íbamos a mirar.  Pero yo no me pude resistir, tenía la oportunidad de llevarme  Látex con la firma del autor, no había juramento que lo impidiera.

Anabel ya se lo había leído y me había dicho que estaba muy bien.  Cuando les pregunté de qué iba, si era de misterio, de intriga, de miedo, si había sexo…  Los dos sonrieron y me dejaron con la duda, ahora ya sé porque, tiene de todo…  ¡Y en mi barrio!!!

Mi barrio es el Arrabal de Zaragoza, en la margen izquierda del río Ebro.  Es un lugar tranquilo, o al menos así lo veía yo antes.  Allí he criado a mis hijos y allí sigo viviendo.  Siempre me ha dado tranquilidad pasear por sus calles y sus parques, hasta que leí Látex…

El otro día le contaba a Fernando Jiménez lo que me pasó una tarde.  Volvía a casa, no era todavía de noche, pero el sol ya se había ocultado.  Para acortar fui a pasar por uno de los parques que tenemos en los alrededores, como he hecho un montón de veces y cuando fui a echar el pie… me paré, algo me detuvo, recordé lo que estaba leyendo esos días…  ¡Látex!!!  Miré para ver que gente había por allí…

Un grupo de jóvenes ¡Ay, madre!!!

Un poco más allá, una pareja de abuelitas sentadas en un banco ¡Bueno, eso me animó!!!

¡Venga, va!  Me dije a mi misma, ¡no seas gallina!

Y lo crucé, cuando llegué a la altura del grupo de jóvenes, chicas y chicos… ¡estaban jugando a la petanca!!!  ¡A LA PETANCA!!!

En fin, a pesar de mis quejas, el libro es muy interesante.   Me lo leí enseguida, no me daba pereza cogerlo y me costaba dejarlo.  Es duro, bastante, pero está muy bien contado, sin sensacionalismos, ni violencia gratuita, todo encaja en un mundo real, quizás ahí radiquen mis miedos.  En mis libros de fantasía ocurren a veces cosas mucho más violentas, guerreros musculosos que de un solo tajo te rebanan el pescuezo, magos poderosos que con una palabra te desintegran, grandes batallas llenas de sufrimiento; pero todo eso ocurre, como en los cuentos, en lugar muy, muy lejano…

¡NO EN MI BARRIO!!!

¿Quién es Míchel Suñén?

“Creativo y socio fundador de la agencia de publicidad aragonesa Zúmmum.
Profesor de oratoria, redacción y comunicación publicitaria.
Imaginativo, sencillo y familiar.
La crítica lo ha definido como “un autor con una voz profundamente personal, un dominio técnico notable, una desatada imaginación, un acusado talento y una excelente agilidad para el relato de historias”

Su obra literaria:

“El Morico. La historia jamás contada”, “Diva o muerta”, “Como enamorar hablando en público”, “Látex”, “Diábolo”, Nacieron desnudos”, “Si Muerte muriera”…

Su blog

Y ahora la entrevista:

-¿Dónde has nacido?

Nací en el hospital Miguel Servet de Zaragoza, recién entrado el jueves 4 de junio de 1970.

 – Un recuerdo de tu infancia:

Verano. Playa de El Saler, Valencia. Estuve a punto de morir ahogado en el mar mientras me bañaba con mi hermano, porque no habíamos visto la bandera roja que ondeaba. Gracias sobre todo a un joven extranjero con aspecto de Jesucristo, que me sostuvo en brazos mar adentro hasta que llegó mi padre y consiguieron sacarme entre los dos, salvé la vida. Tendría cuatro o cinco años. Recuerdo con nitidez la sensación de ahogo, las brazadas alocadas en manos de aquel hombre mientras las olas me hundían, la lucha por sobrevivir del pequeñuelo que era. Y también que esa noche soñé con paisajes de agua y muchas, muchas olas. Volví a nacer, sin duda. Desde entonces, amo el mar aún más intensamente. Y doy gracias a Dios por seguir vivo.

 – ¿Dónde vives ahora?

En la ciudad de Zaragoza, frente a la antigua Estación del Norte.

–  Cuéntanos algo interesante que te ha ocurrido esta semana:

He pasado unos días de vacación en Port-Aventura. De regreso a Zaragoza conducía mi automóvil en dirección a Montblanc cuando observé que una mujer avanzaba perezosamente hacia la mediana de la autovía. Sin importarle la llegada de mi coche, continuó cruzando hacia mi vía lentamente, como ausente. Deceleré y conseguí frenar a tiempo antes de atropellarla (afortunadamente el vehículo que me seguía guardaba la distancia de seguridad). Nuestras miradas se cruzaron a muy poca distancia, separadas únicamente por el parabrisas y por la desgracia que había estado a punto de ocurrir. Ella no se inmutó. Continuó caminando muy despacio hasta el otro lado, mostrándome unos ojos embriagados, turbados, balanceándose con torpeza al alcanzar su destino. Reanudamos la marcha y allí se quedó ella, borracha quizás de desesperación. No sé si cruzó de nuevo al otro lado ni qué pensamientos la llevaron a jugarse así la vida. Si era una suicida o simplemente una imprudente. Probablemente no volveré a verla nunca aunque, quién lo sabe, tal vez aparezca en alguna de mis próximas novelas.

 – ¿Cuándo te diste cuenta de que lo tuyo era escribir?

Desde muy pequeño tenía unos cuadernos en los que inventaba poesías, letras de canciones, greguerías y otros escritos de consumo propio. Me encantaba cartearme y disfrutaba mucho leyendo y escribiendo. A los trece años terminé mi ópera prima, Convocatoria para matar, un sucedáneo de novela que encantó a mi abuela y anticipó mi destino como novelista negro. Sin duda, fue el premio de publicación recibido por mi relato El velocista en el XVI Concurso de Relatos Cortos Ciudad de Zaragoza el que me animó a perseverar en esta vocación; y el éxito de mi novela Diábolo el que me convenció de que gustaba al público y, en consecuencia, tenía pleno sentido publicar mis creaciones.

 – ¿Escribes a mano o en el ordenador?

Inicialmente escribo siempre a mano, transcribo después sobre el teclado de mi ordenador (realizando, ya, la primera corrección) y reescribo finalmente sobre el papel impreso. Necesito ese contacto existencial con la hoja, me resulta mucho más inspirador que la computadora sin la cual, todo sea dicho, el proceso creativo resultaría muchísimo más lento y farragoso. Como curiosidad puedo decir que, en mi otra faceta redactora profesional, cuando escribo publicidad, alterno ambos sistemas: de hecho, si el encargo es especialmente complicado, o necesita una dosis mayor de inspiración creativa, siempre acabo con el boli y el papel entre mis manos.

 – ¿Tienes algún rincón o algún ritual especial que te inspire?

He desarrollado una gran capacidad de concentración gracias, probablemente, a mi profesión de publicista, la cual exige ser creativo en cualquier momento y circunstancia y bajo infinitas presiones. Tengo en casa un despacho donde suelo escribir por las noches, pero soy capaz de hacerlo también en la cocina, en el salón, en mi mesa de la agencia… Corregir puedo corregir en cualquier parte; así, no es infrecuente verme en verano sobre el césped de la piscina revisando mis historias. Mi ritual es muy sencillo: ponerme a trabajar. Coger el papel, el boli y dejar que la creatividad vaya cobrando forma. Eso sí, previamente al proceso mismo de la ideación he realizado una exhaustiva labor de documentación sobre los temas de la novela y su esencia me acompaña de una forma indefinida desde mucho tiempo atrás. ¿Un consejo que leí una vez y aplico mientras creo? Cuando me afloran ideas, nunca las anoto. Las verdaderamente buenas se siguen recordando con el paso de los días (y los meses), las mediocres desaparecen por sí solas.

 – Un olor:

El olor a colegio que recuperé cuando acompañé a su clase, por primera vez, al mayor de mis hijos. Es un perfume inconfundible, a papel, pizarras, lapiceros, meriendas y niños aprendiendo, que te hace evocar toda tu infancia nada más sentirlo.

 – Una imagen:

Sin duda, el nacimiento de cada uno de mis hijos. La energía vital y el llanto aguerrido de Diego; la dulzura contenida y sosegada de Delia, y, en ambos casos, la entrega emocionada de Noelia, su mamá.

 – Un cuento:

Uno muy cortito. Por desgracia, no recuerdo el nombre de su autor, solo sé que era un cuentacuentos latinoamericano: ‘Una mañana todos aparecieron con granos de azúcar en los labios. Pero solo se dieron cuenta los que, al despertarse, se besaron’.

– ¿Por qué nos recomendarías tus libros?

Porque son como montañas rusas llenas de intensas emociones, diversión, misterio y sobresaltos. Porque están escritos con honradez, creatividad, rigor y grandes dosis de entretenimiento. Porque te llevarán de un interrogante a otro hasta el desenlace y los leerás en dos sentadas. Y porque, además de haberte divertido durante su lectura, te habrás sumergido en temas de absoluta actualidad y estarás en condiciones de replanteártelos con enfoques anteriormente impensables.

 – Si solo pudieras salvar 3 libros…

Sería una tragedia. Siendo egoísta, salvaría algunos de los míos. Pensando en el futuro de la humanidad, salvaría el diccionario de la RAE, La metamorfosis de Kafka y una cartilla de lectura, para poder enseñar a leer en español a las siguientes generaciones.

 – La pregunta de  Anabel:

Hemos observado que los capítulos de la novela se corresponden con los ciclos educativos repartidos en diferentes asignaturas.  ¿Cual era tu intención al plantearlo así?

Se trata de un recurso estilístico para acercar emocionalmente el relato a los lectores, el cual enlaza con la profesión de una de las protagonistas de Látex: la profesora de infantil con cuya violación arranca el libro. Vincular una trama tan terrible a esa niñez a la que, en mayor o menor grado, ninguno hemos renunciado incrementa el grado de temor, la desazón, la identificación con las víctimas y el desprecio a los verdugos que, por otra parte, pueden estar viviendo en nuestro propio barrio.

– La pregunta de Ana:

Según nos contó Fernando Jiménez te documentaste bien para escribir Látex y a mi me gustaría saber si la imagen que reflejas en el libro de las personas que practican el sadomasoquismo es fruto de esa documentación o es solo el perfil literario que tu querías mostrar.  No hace falta que nos digas si ha sido teórica o práctica o hasta dónde ha llegado tu investigación… 😉 Este blog es para todos los públicos, al menos tenemos un menor, que sepamos, entre nuestros lectores asiduos.

En todas mis creaciones la documentación es un elemento decisivo, a partir del cual brota el estallido creativo, la coherencia y la verosimilitud de la historia. Hay que dominar los temas que se tratan, tanto los principales como los periféricos, para poder tener siempre los recursos necesarios de ambientación, ideación y argumento. Evidentemente, hay ciertos umbrales que, como persona con convicciones morales, no se pueden traspasar. Tener que experimentar cada una de las cosas que narran tus relatos implicaría asumir que todos los libros deben ser autobiográficos. Nada más lejos de la realidad: la ficción es soberana. Si bien no podemos olvidar que la imaginación nace siempre de la memoria; así, el concepto inventado ‘unicornio’ surge de la unión de dos conceptos previos: ‘caballo’ y ‘cuerno’. En consecuencia, ni he tenido que matar a nadie para poder ser verosímil al relatar crímenes, ni he practicado el sadomasoquismo para escribir sobre él. Ahora bien, sí he llegado a ese nivel en el que mis conocimientos sobre la materia se han podido articular con todos los demás para idear al respecto. Consecuentemente, todos los personajes que aparecen en el libro, incluidos los que practican el sadomasoquismo, podrían ser reales y representan, por lo tanto, algunas de las motivaciones y razones que llevan a la gente hacia este tipo de comportamientos; también es cierto, por otra parte, que incluso en los colectivos más reducidos todos somos diferentes, por lo que las tipologías presentadas no son excluyentes, simplemente ilustrativas. Con independencia de cada personaje, me atrevería a decir que la visión global del sadomasoquismo que presenta Látex es bastante cercana a una parte de su realidad. Y, lo más importante, es verosímil, certera y literaria a la vez.

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Autor: Ana

Una fotógrafa que no lo es, sólo juega a serlo.

16 pensamientos en “LÁTEX DE MÍCHEL SUÑÉN

  1. -Le conocí como lector en una columna que aparecía publicada en la contraportada de “La Crónica”, noticiero quincenal que se ocupa de informar sobre noticias y cuestiones interesantes para las zonas de Actur – Rey Fernando, El Rabal y La Almozara, en los números 239 – 240 – 241,
    correspondientes entre la 2ª quincena de enero y la 2ª de febrero de 2010.
    La primera columna que leí fue “La mala educación”, (que la llevé para darle lectura en una tarde de lunes de las primeras semanas de febrero) . La segunda era sobre el problema de educar bien a los hijos, que se crea a partir de dejarles hacer lo que quieren e incluso aleccionarles para que no se dejen pegar por otros niños, etc., y no recuerdo la otra de que tema trataba, pero tan interesante, como las dos anteriores. Digo todo esto porque fue el descubrimiento de un escritor muy ameno e interesante que “iba al grano” con sencillez y claridad, dando un enfoque a sus temas que te llama la atención al poquito de comenzar a leerle, lo cual te atrapa y te deja con ganas de que publique las siguientes columnas.
    Me alegra mucho el que Ana y Anabel nos lo presenten y nos lo hayan traído hasta nuestro lugar de lectura.
    Muchas gracias a las dos, por ser unas mujeres de bandera en todos los aspectos y porque tenéis todo mi cariño, simpatía y respeto.

    • Por cierto Ana, según las cinco fotografías con las que ilustras la entrevista, ¡vaya preciosidad de barrio!.
      Todas son estupendas, a cual mejor. A mí me ha llamado la atención, la que aparecen en el fondo las chimeneas del “cubit”, (no se si lo he escrito bien; sino, disculpas pido de antemano y deseo que la persona que lo sepa me corrija cuanto antes mejor) y más intensamente iluminadas por la luz del sol. También lo bien armonizadas que aparecen en el encuadre, la parte inferior con la rampa de acceso a los garages que determina lo que es la infraestructura de la construcción, sobre ella la estructura o sea el nivel de la calzada de la calle y sobre esta toda la altísima parte superior (hasta el cielo) como superestructura dominante que le da una dimensión muy “adecuada” que consigue que la altura de las chimeneas se ajuste perfectamente a la perspectiva y no parezcan desproporcionadas, sin perder la sensación de su altura entre los volúmenes de los edificios que las fkanquean.

      Algún día, me gustaría que me fotografiases a mí para tener una referencia artística de esta calidad y que destaque mi esbeltez aunque no me diese el sol.

    • Antonio “El Temible” eres estupendo, tu sí que eres un hombre de bandera.

      Después de leer tu “disección” de la foto de las chimeneas, he tenido que volver a mirarla porque yo no había visto tantas cosas ¡es qué soy más despistada!!! 😉 Me encanta cuando examináis mis fotos con tanto detenimiento, eso quiere decir que no lo hago mal del todo.

      El “cubit” yo lo llamo “La Azucarera”, y es un espacio cultural que merece la pena visitar.

      Besazos.

  2. ¡Estupendo, Antonio! Me alegro de que tu también conozcas a Míchel Suñén y que te haya causado la misma impresión que a nosotras. De todas formas, creo que cualquiera que lea su entrevista puede constatarlo; en muy poco espacio, nos ha dejado con ganas de saber mucho más sobre ese misterioso personaje que lo salvó de las aguas de pequeño, sobre la mujer que se le cruzó en la carretera (por supuesto, podría ser el comienzo de una nueva novela). Vamos, que en cuanto empieza a contar, ya te ha enganchado.
    Precioso el cuento de los besos de azúcar.
    Sobre sus libros, he leído Latex, Diábolo y Diva o muerta. Los tres enganchan desde el principio y no defraudan mientras los lees ni al terminar.
    Habrá que seguir de cerca la trayectoria de Míchel y como siempre es nuestra intención desde este blog, apoyarle hasta que sea tan famoso que ya no necesite que hablemos de él. Ójala sea muy pronto y ójala, para entonces pueda considerarnos sus amigas.
    Un abrazo.

  3. Pingback: El beneficio de las colaboraciones | Míchel Suñén

  4. Siempre que os leo, me encuentro con autores desconocidos…es todo un aprendizaje literario pasear por aquí!! (al menos para mí).
    Siempre que una intenta proponerse no comprar libros y sólo ir a mirar…no sé porqué, pero se encuentra algo irresistible que no puede una resistirse a la tentación de que la acompañe hasta casa….en fin…esos propositos los conozco muy bien.
    Un abrazo y espero y deseo que estéis pasando un feliz verano.

    • Hola María,

      Esa es una de nuestras “tareas” en el blog, presentaros autores que no son “best sellers”, de momento, porque en el caso de Míchel lleva camino de serlo.

      Besos y que pases también un buen verano. 🙂

  5. Bueno, y ¿Qué me decís de la foto de los guantes…? A mi me parece que representa muy bien la idea del libro. Todo lo que sucede, que es duro, y todos los personajes, a los que les ocurren cosas de novelas que casi siempre leemos ambientadas en Norteamérica o así, están cerca de nosotros, en nuestro barrio y se mueven dentro de la cotidianeidad. Así que es posible que cuelguen sus guantes de latex en la ventana, al lado de la bata de ir al trabajo o del chandal con el que se han estado currando en el gimnasio.
    Y es por eso, porque pueden estar al lado de nosotros, o incluso, cualquiera de nosotros puede ser uno de ellos, que todavía da más miedo.

  6. Puff…! Entre la reseña y la entrevista no puedo esperar para leerlo!!!! Aunque me parece que eso va a implicar dar unos rodeos terribles para no pasar por el Parque del Tío Jorge y alrededores 😉
    BESOS

  7. ¡Hola chicas! ¿Os aburrís en la playa o qué??? Yo pensaba que estarías todo el día en la playita tomando el solecito y dando largos paseos hasta las tiendecitas de Salou o de Cambrils. 😉

    Anabel, así es, lo que más asusta es darte cuenta que todas esas cosas horribles pueden estar pasando justo en la puerta de al lado.

    Elisa, seguro que te gustará, es un libro que engancha. Los personajes están muy bien “diseñados” y todos son muy creíbles. Se nota la buena labor que ha hecho Míchel de documentación.

    Besicos y disfrutad, que ya os queda poco.

  8. es un autor, y obra, que no conocía…gracias a ustedes ahora se más de ambos gracias a la reseña y entrevista (¡que pack tan completo!) gracias,
    Ale.

  9. Ya pensaríais que no pesaría por aquí!!!! jejejjeje
    Pues de eso nada, me interesaba y mucho vuestra entrevista entrevista a Michel, al que tuve el gusto de conocer en la Feria del Libro de EJea, a la que llegó con su novela “Diva o muerta” en la mano. Por cierto una novela estupenda que debéis dejar de leer.

    Yo, que también soy “arrabalera” (de La Jota), no dejaré de leer este libro.
    La fotos: La estación del Norte… Que recuerdos!, cuantas veces habré llegado en mi infancia a esa estación… ni lo sé.
    Las chimeneas de la Azucarera, junto a la Avenida Cataluña, uno de los lugares a los que me llevaron mis primeras excursiones infantiles…

    Preciosa la foto del parque del Actur, y la de los guantes … me sugiere que puede pasar lo peor… jejeje (ya ves que soy muy miedosa).

    Bueno pues un besico, felicidades, a las dos entrevistadoras y a nuestro amigo Michel, y a seguir disfrutando todos del veranito.

  10. Hola amigas, aprovecho para saludaros, y aprovechando el tema del libro que es la degradación de la sociedad, como el mal suplanta a la bondad, comentaros que éste viernes 29 de julio a las 18h en la Librería Albareda hay una hermosa charla sobre la espiritualidad Cátara, para quíen no conozca ésta forma de vida es bueno saber que la mayoría de las memorias y crónicas históricas están terriblemente tergiversadas. El gran movimiento cátaro, heredero de la Atlántida, fue calumniado, desacreditado y destruido por la inquisición romana.
    El catarismo profesa el puro amor. Es otro tipo de conciencia; la universal y arquetípica. Los cátaros rescatan el elevado principio de la bondad, el amor, la sabiduría, la pureza… Creen que es posible vivir absolutamente sin el idioma del mal y proclaman una nueva verdad acerca del hombre y la humanidad.
    Afirman que el mundo cambiará únicamente con la fuerza del puro amor.
    Un gran Abrazo.
    Beatriz.

  11. ¡Oh cielos, no me da tiempo para leer tantos libros interesantes! Veré que puedo hacer. Besicos.

    • No te preocupes, Belén, este se lee muy rápido. Cuando comienzas no puedes parar. Tiene razón Susana, también es muy interesante y original “Diva o muerta”, y, por supuesto, “Diábolo”, un libro que compré cuando llevaba la biblioteca de mi centro de trabajo y que a todos los que lo leyeron les gustó. Fue el primero que yo leí de Míchel Suñén. Los otros, los conocí porque me los prestó una compañera de mi trabajo actual , con la que comparto libros y amor por la lectura.
      Un abrazo.

  12. Pingback: PRESENTACIÓN DE TALIÓN Y TALLER “ÉRASE UNA VEZ…” | AventArte

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