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CON LOS OJOS DEL CORAZÓN

18 comentarios

Érase una vez una niña llamada María. Tenía  cuatro años y medio, aunque a ella le gustaba pensar que tenía “casi cinco”.

A pesar de ser la más pequeña de su clase era muy madura para su edad, simpática, divertida y muy inteligente.

Sus padres estaban muy orgullosos de la niña y la querían más que a nada en el mundo, aunque a veces, sobre todo su madre, se enfadaba mucho con ella.

Los padres de María estaban muy preocupados porque uno de sus ojos no trabajaba muy bien y el médico les había dicho que ayudaría mucho a su recuperación el uso de un parche que María debía utilizar una hora cada día.

Y ahí estaba el problema. A pesar de lo importante que era llevar el parche, María se negaba. Todos los días, su madre trataba de convencerla explicándole que si se lo ponía había muchísimas probabilidades de que el ojo se curase, pero María no le hacía ni caso y como su madre estaba desesperada, al final, pasaba a las amenazas que, desgraciadamente era lo único que daba resultado.

La madre ya no sabía que solución tomar. Tenía una amiga que podía hacer magia y a ella le contó lo que le ocurría.

-No te preocupes, le dijo su amiga. Sólo tienes que hacer una cosa: tráeme unos cuantos de los parches que María tiene que utilizar para tapar el ojo.

Y así lo hizo. Le llevó una caja llena pensando con curiosidad qué sería  lo que iba a hacer con ellos.

La maga se metió en una habitación que tenía llena de frascos y ungüentos y cerró la puerta. Estuvo ahí un buen rato y de vez en cuando, por la rendija, se filtraban luces de colores y un olor muy, muy extraño.

Cuando salió, entregó a su amiga la caja con los parches.

-Uno de los parches que contiene la caja es mágico. Dile a María que ni tu ni ella podéis saber cual es, por tanto, tendrá que ir usando uno cada día. Pero que no se preocupe. El día que utilice el parche mágico lo sabrá enseguida.

Cuando la niña escuchó lo que su madre le contaba se puso muy nerviosa y quiso probarlos todos a la vez, pero su mamá le aseguró que sólo daría resultado si utilizaba uno cada día y que además, su amiga le había dicho que sólo aparecería cuando ella estuviese preparada.

Así pues, decidió confiar en su madre y cada día, a su hora y sin protestar se ponía el parche y mientras tanto, trataba de entretenerse haciendo cosas divertidas.

De todas formas, sólo tenía que llevarlo una hora diaria.  ¡Tampoco era para tanto!…

Un día, cuando ya casi se había olvidado del parche mágico y mientras estaba con el ojo tapado escuchó una extraña vocecita. Quiso destaparse el ojo para ver quien le hablaba y la voz le dijo:

-No, María, no lo hagas. Para verme no necesitas los ojos. Lo esencial sólo puede verse con el corazón. Se quedó muy quieta recordando que había oído esta frase cuando su papá le había leído el cuento del Principito y le preguntó:

-¿Tu eres el mago que se esconde en el parche? ¡Por fin te he encontrado!.

La vocecita le contesto:

– He estado siempre ahí, sólo que tu no podías verme ocupada en discutir con tu madre. Cuando te has decidido a colaborar, y  gracias a eso han dejado de escucharse tantos gritos en tu casa, has podido abrir los ojos a lo verdaderamente importante. Eres tu quien  ha creado la magia al ser capaz de esforzarte cada día para conseguir lo que necesitas.

La magia está en ti, y continuará mientras puedas escuchar los consejos de las personas que quieren ayudarte, mientras hagas lo posible por seguir aprendiendo y mientras mires la vida con amor.

Ha pasado mucho tiempo. María, ya no necesita cubrirse el ojo con un parche. Pero, de vez en cuando, si siente miedo, está indecisa o, quiere saber lo que verdaderamente ocurre en su interior, se cubre los ojos con las manos y escucha lo que le dice su corazón.

Ana Isabel García Capapey. Mayo 2010

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18 pensamientos en “CON LOS OJOS DEL CORAZÓN

  1. Han pasado más de tres años desde que Anabel me enseñó este cuento, todo ese tiempo esperando encontrar la inspiración para añadirle unas fotos… Ufff, al fin lo conseguí, espero haber acertado.

    El cuento me encantó, pero sobretodo me gustó la historia que tiene detrás. Así que me gustaría invitar a Anabel a que la comparta con todos…

    • La espera ha valido la pena. ¡Me encantan las fotos! Las de la muñeca las hicimos juntas y lo pasamos genial, pero las otras no las había visto.
      A petición de Ana, os contaré la historia que me movió a escribir este cuento. Un día, vino a mi trabajo, Chari, una chica que venía de vez en cuando a traer alguna documentación y con la que siempre hablaba un ratito. No sé como pero terminamos hablando de que de vez en cuando yo escribía cuentos que utilizaba de forma terapéutica y me comentó que su hija María tenía que llevar hasta el mes de agosto un parche en el ojo durante una hora diaria y no le daba la gana de ponérselo. Si no lo hacía, tendrían que operarla.
      Ya no sabía como convencerla y había probado hasta las amenazas (la amenazaba con la aspiradora que le daba mucho miedo) así que estaba desesperada y me pidió que le escribiera un cuento.
      Yo la verdad es que no sabía por donde tirar porque con un tema de parches solo se me ocurrían cosas de piratas, pero al final, me puse manos a la obra y escribí “con los ojos del corazón”. Lo imprimí y se lo entregué a Chari la siguiente vez que vino. Yo no sabía nada de María, excepto que tenía cuatro años y una foto de ella que Chari llevaba en la cartera, pero lo curioso fue que cuando Chari comenzó a leer el cuento a María, en el momento de leer la primera frase, esta se llevo las manos a la boca y gritó: “Mamá, soy yo…” Chari le dijo: “Espera, vamos a ver qué es lo que le pasa a esta niña” y continuó leyendo, pero en cuánto pronunció la siguiente frase, volvió a exclamar: “Mamá, soy yo” Yel caso es que según me dijo, esa misma tarde salió del cole diciendo que en cuánto llegasen a casa se pondría el parche, y así lo hizo.
      Hace mucho tiempo que no sé nada de ella, ni si el efecto le duró el tiempo suficiente, pero para mi fue muy importante comprobar en primera persona que la magia de los cuentos existe y que yo había sido parte de ella.
      Que la magia de los cuentos os acompañe. Un abrazo

  2. Guarda una bonita enseñanza este tierno relato Anabel. Y sí, tus fotografías son muy acertadas, Ana. Enhorabuena a las dos por este estupendo trabajo en equipo. Veamos esa historia que se encuentra detrás del relato… Saludos

  3. precioso cuento y maravillosa historia.
    Gracias “anas”
    Ya se para que era el mago jeje

  4. Así deberíamos ir todos por la vida, mirando con el corazón… Estupendo cuento y creo que sí, Ana, que las fotos están de los más acertadas.Las has hecho con el corazón, ¿verdad? 😛

  5. saluditos a las dos… me ha gustado pasar por aquí; !!!!repetiré¡¡¡¡

  6. Hola Anabel, soy Chari. Enhorabuena por ese maravilloso cuento que hizo ver a María con el corazón. Han pasado casi 4 años y María ya no tiene que llevar parche, no ha perdido visión y ve perfectamente. Hace unos meses María volvió a leer el cuento y recordo lo angustioso que era ponerse el parche y lo mal que lo pasábamos las dos. Mil gracias y un beso enorme para ti de María.

    • Me alegra saber esto, Chari. Hace mucho que no nos vemos y no sabía en qué había quedado todo esto. Es cierto que han pasado cuatro añós, así que en este momento, María tendrá ocho.
      Me alegra muchísimo que no haya perdido visión y que todo haya quedado en un recuerdo. para mi, es muy importante saber que de alguna forma, un cuento pudo ayudar a María a superar un momento difícil. Esta es la idea que deseo transmitir; la magia de los cuentos existe, sobre todo, cuando se escriben, se cuentan o se leen desde el corazón.
      Un gran abrazo a las dos.

  7. Todos somos magos…. a veces utilizamos bien la magia, y otras no sabemos hacia dónde canalizarla. Bonito cuento que encierra una enseñanza.

    • A veces, Sandra, somos aprendices de magos y no sabemos muy bien qué hacer con esa magia que todos tenemos dentro, como Micky en la película Fantasía “El aprendiz de brujo”. Por eso es tan importante que sigamos aprendiendo y descubriendo hacia dentro de nosotros y hacia afuera, a lo que nos ofrecen los demás.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

  8. Es muy bonito y real Anabel ,con cariño Marga.

    • Gracias, Margarita. Me alegra que te haya gustado y sobre todo, que te hayas animado a dejar un comentario. Al final has podido. Si es que tu no tienes ni un pelo de tonta…. ¿Te suena?
      Un gran abrazo, preciosa.

  9. Anabel: qué ganas tenía de oír “Los ojos del corazón” desde que me dejaste el cuento en Brayle. Es maravilloso. Y he visto que la recepción del mismo por parte del club de lectores de la ONCE fue impactante. Enhorabuena. Nos vemos, u oímos o recordamos.

  10. Soy madre de una niña que lleva una semana con gafas y parche, esta noche le leeré esta historia porque lo lleva fatal.

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