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LIBROS, LIBROS Y MÁS LIBROS

25 comentarios

Esta semana hemos estado pintando en casa… ¿cuándo inventarán las paredes autolimpiables? como en los hornos; o autopintables que sería bastante divertido, con un mando para poder decidir con que color o motivo vamos a decorar nuestra casa hoy.  Aunque supongo que nos traería problemas como con el de la tele, el primero que lo pilla decide.

Perdonad por este desahogo anti-depresivo, pero no es eso lo que os quería contar, yo quería hablar de mis libros…

Una de las tareas que tuve que llevar a cabo para despejar el terreno al pintor, fue movilizar mis libros y desplazarlos a un lugar que no molestaran demasiado.  Durante ese proceso una idea bullía en mi mente…  ¡Vivan los libros electrónicos!!!

Pero, aunque reconozco que me gusta mucho mi Kindle, no dejo de necesitar en algún momento el tacto y el olor de un libro.  El lugar elegido para trasladarlos fue el suelo del pasillo de mi casa, que es bastante largo y donde los fuimos distribuyendo todos, bien en fila o amontonados.   Bajarlos ya fue una labor intensa, pero cada vez que pensaba que tendría que volver a colocarlos como estaban, se me caía el alma a los pies y no sólo por el trabajo de hacerlo, sino porque los pobres estaban en las estanterías, apilados o en doble fila; así que cada vez que compraba uno nuevo, la pregunta era ¿y este dónde lo pondré?

Cada vez que pasaba a su lado una idea iba creciendo en mi cabeza…  ¡no iban a volver todos a la estantería!!!

Mi marido me sugirió meter algunos en cajas y bajarlos al trastero ¡QUÉ HORROR!, pensé.  Eso sería peor que el cementerio de los libros olvidados, que Carlos Ruiz Zafón nos describe en su estupendo libro “La sombra del viento”.

Así que me propuse llevar a cabo una idea que llevaba en la cabeza desde hacía tiempo.  Me puse en contacto con una de las bibliotecas que tengo más cerca de casa, la conocida como Cubit.   La respuesta fue estupenda, me explicaron que los que ellos ya tuvieran en el catálogo, los pasarían a otras bibliotecas o si estaban algo estropeados, los soltarían en algún punto de bookcrossing.  ¡Genial!!!  Esa era la solución…

Pero no fue una decisión fácil.  A la hora de volver a colocarlos, fui haciendo un montón con los que saldrían de casa.  El montón fue creciendo y creciendo, pero algunos, no sé muy bien porqué, después de haberlos dejado allí, volvían a aparecer en la estantería ¡No se querían marchar!!!

También les pregunté a mis hijos si querían hacer limpieza, pero los dos me dijeron que no.   Luego, al contemplar los libros que yo he conservado, he entendido mejor su reticencia.  Me he separado fácilmente de libros nuevos, pero en su gran mayoría los que van a seguir en casa, son mis viejos libros.  Aquellos con los que empecé a leer y con los que se desarrolló mi amor a la lectura y ya forman parte de mi historia.

“Los libros son como los amigos, no siempre es el mejor el que más nos gusta”  Pío Baroja  (1872-1956)

Muchos de ellos, todavía conservan en su interior, la pegatina de la librería Pérez, que se encontraba en el Tubo de Zaragoza.  Lugar que recuerdo con mucho cariño, seguramente es la librería en la que más tiempo he pasado y en la que me encontraba más a gusto, su suelo de madera, su olor a libro usado y nuevo…  ¡La echo de menos!!!   Allí compré, entre otros, todos mis libros de Gibran Kahlil Gibran y muchos de mi colección de ciencia ficción, de los que por supuesto, no me he podido separar.

También he reservado un espacio exclusivo para algunos libros que últimamente estoy adquiriendo y a los que tengo un cariño especial, por tratarse de escritores cercanos y muy apreciados por mi.

En fin, que ha sido una experiencia muy interesante.  Los libros que he sacado de casa han sido muchos; en la biblioteca no se lo creían cada vez que aparecía con el carro de la compra lleno hasta arriba de libros  ¡hice cuatro viajes!  Y no fue demasiado duro, al contrario, la mayoría de esos libros nunca los iba a volver a leer, tal como está mi lista de lecturas pendientes, no hay tiempo para “segundas oportunidades”.  Y ahora he dado la ocasión para que otras personas puedan disfrutar o no de ellos y como decía André Gide (escritor francés, 1859-1951)…

“Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran”

Es decir…  una historia interminable

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Autor: Ana

Una fotógrafa que no lo es, sólo juega a serlo.

25 pensamientos en “LIBROS, LIBROS Y MÁS LIBROS

  1. En casa tampoco ha cuajado el libro electrónico. El libro de toda la vida, sin duda, gana la batalla. Su olor (el aroma de las palabras), su tacto, sus páginas…son demasiadas razones como para dejarlos de lado. Me ha gustado mucho este simpático post. No estaría mal lo del auto-pintado de las paredes. Ten cuidado que alguien lo patentará… Ah, y me ha gustado tanto (casi diría yo que me ha emocionado) alguna de las fotografías que incluyes de las estanterías con los libros. Abrazos.

  2. Con esta entrada me has arrancado una sonrisa porque yo también me he tenido que enfrentar alguna vez a ese dilema de separarme de según que títulos je, je.

    Un saludo

    • Jo, han pasado tres o cuatro días desde mi “separación” y no sé… empiezo a echar de menos alguno, supongo que es normal, ya se me pasará. Años sin acordarme de ellos… y ahora…

      Un beso. 🙂

  3. Un post muy bonito y emotivo, yo tengo mi cuarto (entiéndase por esto el curto donde dormía cuando vivía con mis padres), lleno de libros, por no caber no cabe ni polvo entre ellos. Pero reconozco que ahora soy más de libro electrónico. Muchos libros en poco espacio y al residir fuera de España, me resulta más fácil y cómodo adquirir epubs. Y a la hora de viajar, no hay problemas de espacio en la maleta 😀

    Saludos!!!

  4. Hace un tiempo que me pasé -ya casi definitivamente- a la tinta electrónica, No me arrepiento, al contrario, pues he descubierto que leo más y casi diría que mejor. Llevo mi biblioteca siempre conmigo y eso es estupendo. también almaceno epubs, pero no en estanterías sino en discos duros externos. ¡Qué cosas la tecnología!

    Al igual que tú, guardo un pequeño altar con mis libros más queridos en versión papel y cartón, y a diferencia de ti he sido incapaz, por el momento, de desprenderme de aquellos que sé que ya poco o nada tienen que ofrecerme. Libros técnicos en su mayoría, eso si. El mismo debate que tengo con mi viejos vinilos. De momento, mientras lo pienso, duermen en el trastero. Seguiré dándole vueltas 🙂

    Excelente post, excelentes fotos

    besos

    • ¿En el trastero??? Es lo segundo peor que le puede pasar a un libro, lo primero sería “Fahrenheit 451“, por cierto uno de los libros que todavía conservo.

      Todo esto dicho con cariño, ya lo sabes. Sobretodo desde que un fotógrafo como tú, valora tanto mis fotos… jejeje

      Un beso.

  5. pues, la verdad, mi e-book y yo aún no hemos llegado a ese grado de intimidad tan esperado en un principio…

    Yo sí que dono libros a la biblioteca pública de mi barrio. Pero tengo un no-se-qué siempre ahí porque sólo lo hago con libros que no me han “atrapado” (así que siempre me queda la sensación de que -en realidad- estoy más deshaciéndome de algo que facilitando que otros lean de forma más económica). Bueno….

    saluditos

    • Hola Jesús,
      En mi opinión cuando un libro no nos gusta no siempre quiere decir que sea un mal libro, puede ser simplemente que no haya llegado a nuestra vida en el momento adecuado para conectar o puede que nunca conectáramos.
      Sin embargo, tu les estas dando la oportunidad de caer en unas manos que los acojan mejor.
      Un saludo 🙂

  6. Totalmente de acuerdo. Cuando pinté la última vez hice como tu, lleve los libros a la biblioteca, espero que los estén prestando… Realmente hay libros de los que no te desprendes nuca y otros que te preguntas ¿por qué lo compre?
    Felicidades por tu decisión. Saludos.

    • Estoy muy contenta con haber llevado los libros a la biblioteca, me ha hecho sentirme bien y mi librería ha quedado mucho más bonita 😉

      Un beso.

  7. ¿La librería Pérez era una que estaba en la esquina de Méndez Núñez? al lado de la cuchillería? si es esa yo he estado.
    He visto en una de tus fotos “La sonrisa etrusca” un libro maravilloso. En mi caso, uno de mis libros a los que tengo más cariño es “Vida con mi amigo” de Bárbara Jacob, un libro muy delgadito pero con mucho alimento dentro, y de vez en cuando reviso párrafos sueltos.

    • No exactamente, estaba en el Tubo, esquina con Estébanes, detrás de la iglesia de San Gil, creo que más o menos es el espacio que ocupa ahora el Patio del Plata.

      “La sonrisa etrusca” lo leí hace mucho pero el de Bárbara Jacob no lo conozco, tomo nota.

      Un beso.

  8. Una pregunta: ¿Has notado más espacio en casa? Porque yo ya he donado libros varias veces y cuando los saco, veo las bolsas llenas y me da la sensación de que he quitado muchos y de que ahora va a haber mucho más sitio y sin embargo, al momento ya está todo lleno otra vez.

  9. ¡Bueno, bueno…! ¿Os habéis dado cuenta de la selección que se ha quedado? Ahí están todos nuestros amigos: Marcos Callau, Carmen Santos, Míchel Suñén, Dolores Redondo…¡Anda que no sabe!

  10. Manuel Cortés, María Frisa, Susana Hernández, Escribiendo esperanza….

    • Te has dejado a nuestros queridos María José Pellejero, Luis Borrás y Fernando Jiménez. Y habrás visto también que me he quedado el “Fotógrafo que hacía belenes” de Eloy M. Cebrián, el que dio origen a la movida de “Apadrina un libro“…

      ¡Estoy pensando que a los “Vip” les tengo que dejar más sitio, porque cada vez tenemos más ¿no te parece? 🙂

  11. Mi problema es aún peor que el tuyo, porque cuando me gusta un libro compro uno extra para poder regalarlo, y hay veces que termino regalando el mío, así que termino comprando dos más.
    Gracias por tu post.

  12. Ana te entiendo perfectamente. Ha sido una buena idea darle una nueva vida a esos libros. Yo estoy más o menos como tú que necesito liberar espacio, pero esto no es un disco duro, porque un libro lleva muchos matices y recuerdos. Como dices tú desde el sello de la librería dónde se compró hasta notas personales, y en mi caso, flores disecadas, fotos, y algún que otro pensamiento de inspiración escrito en papel…y que me gusta ir guardando en cada uno de ellos. Me cuesta bastante liberarlos…

  13. Yo tuve que ir mirando uno por uno, porque también me encontré cosillas “ocultas” entre sus páginas. La mayoría iban asociadas a viejos recuerdos. Es muy posible que alguno se escapara… ¡qué le vamos a hacer!!!

    Bienvenida y un saludo. 🙂

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