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OTOÑO DE VIDA

9 comentarios

Lágrimas otoñales / Autumnal tears

La gente suele decir que la vida son cuatro días.  Puede que sea cierto, o puede que no, pero si de verdad fuera tan corta, el otoño sería el tercero de esos días.  Con esta metáfora de la vida que se asemeja a las estaciones del año, cuatro días, cuatro estaciones, hemos querido explicar nuestra vida de una forma sencilla para que la podamos comprender.  Entonces, la pregunta que me viene a la cabeza es,  ¿cuál es el otoño de nuestras vidas?

Es una etapa, un cambio, un sentimiento o quizás la consecuencia de todo lo vivido anteriormente.  Personalmente creo que esos conceptos son parte de su naturaleza pero no expresan la complejidad de los sentimientos que anidan en nuestro ser.

Nacemos, crecemos, maduramos, pero el otoño es más profundo que eso.  El otoño es el ocaso, es la bajada de la marea, es el paisaje del color del fuego, la vuelta a la rutina diaria…  Todo eso es el otoño, pero verdaderamente de lo que quiero hablar es de nuestro otoño.  Esa época en la que se reflexiona.  El comienzo de una nueva etapa.  Es la irónica contradicción:  de niño quise ser mayor, de mayor querré ser niño.  Es la manera que tenemos de vivir los recuerdos ya pasados.  Eso es lo que representa el otoño.  Una frase acertada, o por lo menos aproximada sobre el otoño de la vida, es que es el tiempo de madurez después de haber madurado.  Es mirar y observar, en vez de hacer y actuar.  La melancolía y las ganas de volver a vivir lo ya vivido nos dominan.  Parece un cuadro triste y ligeramente desolador.  Todo lo contrario de la realidad.  Es el revulsivo necesario para que las ganas de vivir nos hagan sentir la energía de antaño.  Nos hace volver a disfrutar de lo que antes habíamos aborrecido.  Es la reacción para ver la vida de otra manera, una manera mejor y más pura, porque para conocerla y sentirla primero hay que reflexionar sobre ella.

Atrapada / Trapped

Los árboles son mudo testigo de este hecho.  Ellos, a diferencia de las personas, en otoño, pierden todas sus hojas y aparentemente, la vida y el movimiento son sus etéreas compañeras en el exilio.  Pero este exilio es pasajero y las hojas vuelven con la primavera, como si todo hubiera sido un error que nunca debiera haber sucedido.  Las personas, en este caso, se vuelven árboles.  Pierden sus “hojas” para volver a recuperarlas más tarde.  Nuestras hojas son la energía.  Tal como ocurre en la vida vegetal, el ser humano pasa también por este vacío vital.  Es la esencia de la vida.  Recordar que estás vivo y sentir todo lo que sucede a tu alrededor.  Supongo que es natural que se pase por diferentes etapas.  Así mantenemos el equilibrio.

Duende

Para completar este pequeño “intento de ensayo”, quisiera tomar prestados estos versos de una obra de Rosalía de Castro “La Flor” (1857), que se titula, como no podía ser de otra forma, “El Otoño de la Vida“.

 «Al que en la vida una vez  
 mira la fe ya perdida  
 que acarició su niñez  
 y la terrible vejez  
 siente venir escondida;  
 quien contempla la ilusión  
 de su esperanza soñada  
 muriendo en el corazón  
 al grito de la razón  
 ¿qué es lo que queda?... ¡nada!...»

Seguramente todas estas ideas que he escrito fluyen por mi mente sin conocimiento alguno.  Mi propósito es haceros llegar mediante estas palabras la imagen que aparece en mi cabeza cuando pienso en el otoño.  Debido a mi juventud no he llegado a ese “tercer día” de mi vida del que hablamos, pero espero haber plasmado el trasfondo que se esconde en los recovecos de nuestra vida.

Este “intento de ensayo” de mi hijo Jorge, forma parte del libro Almanaque de las estaciones -Registros literarios adolescentes-.  Publicación del año 2008 que recoge relatos, ensayos, poemas escritos por varios alumnos del I.E.S. Avempace de Zaragoza.  En el blog ya hemos ido presentando alguno de estos textos, escritos por Jorge y por Elisa, la hija de Anabel:

El viaje de Moussa (Jorge Moro)

Nuestro otoño (Elisa Blasco)

Salle Crog-Carven -1º. parte- (Elisa Blasco)

Salle Crog-Carven -2º.parte- (Elisa Blasco)

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Autor: Ana

Una fotógrafa que no lo es, sólo juega a serlo.

9 pensamientos en “OTOÑO DE VIDA

  1. Impresionante este texto. Venía directamente a dar la enhorabuena al escritor/a por el impacto y belleza del mismo y me he topado con la sorpresa de la autoría. Destaco como siempre las imágenes que ilustran, pero esta vez, están eclipsadas por la fuerza literaria. He dicho.

    • ¡Ostras, Sifro!!! Ya hacía días que no te veíamos por aquí y me alegra que te haya gustado el texto de mi “chiquitín”.

      Me ha costado convencerlo, pero al final ha dicho “Haz lo que quieras” jejeje

      Una alegría tu visita. Un beso.

  2. Precioso relato debe ser un chico muy majo. Pero si sigue usted hablando de su “chiquitin” puede que no le deje poner otro…
    Be3sicos y gracias por el blog tan encantador

    • Es un chico majísimo y mi “chiquitin” no tiene porque enterarse. Los chivatos no son bien recibidos en mi familia… 😉

      Besos.

  3. Pues sí, es un ensayo estupeno y transmite perfectamente el sentimiento de otoño. Mi enhorabuena a Jorge. Muy bien elegido el poema de Rosalía. Preciosas las fotografías también. Últimamente, cuando paseo por el bosque con mis dos cachorros, no hacemos más que pisar una alfombra confeccionada de otoño y recuerdos. Entonces, observo cómo mis dos perrillos intentan comer hojas compulsivamente. Yo me acerco a ellos y les digo: “Es inútil, no intentéis acabar con el paso del tiempo” Me miran con cara de “?¿” y siguen correteando por la senda marcada. Abrazos!

    • Gracias Marcos.

      Y con los perricos, no te desanimes, sigue insistiendo, aunque parezca que no hacen caso, algo les quedará… jejeje

      Besos.

  4. Pingback: COMO AGUA DE PRIMAVERA | AventArte

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