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GÉNESIS, EL RELATILLO DEL MELGARES

Carlos Melgares

Cuando Carlos Melgares publicó este relatillo en su “blog del Melgares” me pareció genial. Con una historia tan sencilla hablaba de tantas cosas… De las dificultades en la vida de los que sufren “un pequeño accidente” cuando nacen o en algún otro momento; de las expectativas de los padres hacia los hijos y de como nos marcan; de cómo nos sentimos dependiendo de la valoración de los demás; de la grandeza de lo pequeño; en fin, de tantas cosas, que siempre he querido compartirlo con vosotros. Por fin el momento ha llegado.

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EL VIAJE DE MOUSSA

Esta es la historia de un éxodo, de un viaje hacia un mundo mejor y de una gran prueba de superación.  La historia empezó un día cualquiera de primavera, la fecha exacta no tiene importancia.  Aunque para nuestro mundo occidental el ordenar el tiempo para poder controlarlo es importante, no lo es tanto en el lugar donde empieza este relato.  Ese lugar es Nigeria, para ser más exactos, las selvas centrales, entre los ríos Níger y Cross.

El protagonista de nuestra historia se llama Moussa.  Era un adolescente.  Como mucha gente en África había tenido poco tiempo para encariñarse de sus padres.  Su madre había muerto poco después de dar a luz y su padre había desaparecido sin dar pistas de su paradero.  Todos de la zona sabían que no era de origen nigeriano pero a nadie le importaba.  De hecho, había pocas personas que fueran nigerianos en ese momentos.  Todo el mundo estaba en constante migración, ya que la tensión política era insoportable en todos los países circundantes.  Moussa sabía esto, por eso quería dejar Nigeria.  Bueno, él y otra mucha gente que se sentían tentados por las riquezas y la estabilidad de los países occidentales, aunque lo poco que sabía era lo que había visto en alguna televisión que los más ahorradores se podían permitir y lo que le habían contado los que venían de los países ricos, turistas en su mayoría. Sigue leyendo


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SALLE CROG-CARVEN (2ª. parte)

Salle Crog-Carven (1º. parte)….

Entonces comencé a contarle lo mucho que me gustaba el invierno y que me encantaba aquella sensación de vulnerabilidad ante su acción, aunque también me asustaba bastante.  Increíblemente me entendió a la primera, me resultaba muy fácil hablar con él y me encantaba escuchar las cosas que me contaba.  Hablamos rato y rato sin dejar de ver cómo el invierno cambiaba algo más que el paisaje:  estaba cambiando nuestras vidas.  Sin darnos cuenta había anochecido.

De pronto se fue la luz.  Yo me sobresalté un momento hasta que una mano sujetó la mía.  Noté que nada malo podía pasar, pero entre el resto de la gente comenzó a cundir el pánico debido no sólo a la falta de luz sino a la falta de calefacción.  Cogí el móvil de Héctor y alumbré algo en la sala.  Pronto todo el mundo hizo lo mismo, pero el ambiente no se calmó.  Intenté que me escucharan pero todos hablaban a la vez cada uno más alto que el otro.  Era un caos.  En ese momento Héctor hizo un ruido enorme al romper una silla para que se callaran todos.  Gracias a eso, conseguimos con ayuda del guarda, que la gente se relajara y decidimos ir a buscar algo de luz, mantas, ropa, comida…, ya que justo antes del apagón en las noticias habían dicho que esto duraría días y que era imposible salir a la calle bajo ninguna circunstancia.  Además los servicios de rescate se encontraban totalmente inutilizables.  De modo que sólo podíamos resistir y esperar a que pasara la tormenta. Sigue leyendo


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SALLE CROG-CARVEN (1ª. parte)


Autora:  Elisa Blasco García
Libro:  Almanaque de las Estaciones (Registros literarios adolescentes)
Año:  2008

El invierno no sólo deja unos paisajes dignos de ser pintados en cada rincón, sino que el invierno nos contagia con su magia.  Hay algo tremendamente poderoso en él, tiene carácter de artista, se le ocurren mil locuras y nadie puede impedir que las lleve a cabo, es temperamental, impetuoso, dulce, agresivo y, a la vez, adorable…

Yo comprendí esto en un viaje de intercambio a París con el instituto.  Ya hace un tiempo de aquello pero lo recuerdo con la claridad con la que se marcan las pisadas en la nieve.

Me levanté por la mañana y desayuné con mi familia de acogida.  Ese día íbamos a ir a ver el museo del Louvre, pero, cuando nos estábamos vistiendo llamaron por teléfono.  No me enteré muy bien de lo que pasaba, el caso es que tenían que irse y no podían venir al Louvre conmigo, de modo que decidí ir sola. Sigue leyendo


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COMPARTIENDO SUEÑOS

Qué nadie – Manuel Carrasco y Malu

Hoy, 25 de noviembre, Día Contra la Violencia de Género, dos amigas nuestras nos han regalado sus reflexiones en forma de poema y de relato.

A una de ellas la conocéis, Mª José Pellejero, la otra es Azucena Lorente. Azucena es una de las alumnas-maestras (las llamo así porque no sé si aprenden más ellas o yo) del curso sobre Inteligencia Emocional que imparto en la Asociación de vecinos de Delicias.

Tiene 84 años. Viene sola y sin falta, todos los lunes a nuestra cita y nos regala unos preciosos poemas que ella misma nos lee. Es una mujer tranquila, dulce, muy, muy sensible y dan ganas de tocarla, abrazarla, quererla y dejarse querer.

Hace mucho tiempo que escribe. Cuenta que se sentía sola en el pueblo al que se mudó al casarse y comenzó a trasladar sus sentimientos al papel. En este pueblo, Montón, vivió veinticinco años en los cuales, su marido y ella regentaron una panadería. Al jubilarse su marido, se volvieron a Lumpiaque que es su pueblo de origen.

Hace unos años, su hija, sin que ella lo supiese, eligió de entre sus poemas los que más le gustaron e hizo mil quinientos ejemplares de un libro que regalaron a sus amigos y familia en una presentación que le hizo Miguel Mena.  No le queda ni un libro.

Sus compañeras y yo, la animamos a que haga más ejemplares y los ponga a la venta, pero a ella no le cabe en la cabeza poder cobrar por su obra.

El lunes pasado trajo el libro y su título me recordó a Mª José.  Los dos hablan de sueños, el de Mª José “Desde mis sueños” y el de Azucena “Quisiera seguir soñando”.  Para mí, en el tema de la violencia de género lo que más duro se me hace es pensar que alguien ha sido capaz de pisotear los sueños de la persona que le ama y de robárselos,  esta es la idea que quise reflejar en mi cuento La Rosa Varada, la misma que Susana expresa en su poema ¿Quién te robó los sueños?

Desde aquí, Ana y yo queremos unir nuestra voz a todos aquellos que luchan por que los sueños se hagan realidad, por erradicar la violencia, por el derecho de toda mujer a sentirse digna, valiosa y amada.

Como muestra de esas voces, ahí van el poema y el relato. Sigue leyendo


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NUESTRO OTOÑO

El tiempo de vida.  De nuestra vida.  Nos da miedo pensar en esa línea.  Sabemos dónde termina y nos asusta.  Supongo que todos tenemos la inocente creencia de que si no pensamos en ello no está ahí, pero sabemos que no es cierto.  Esa línea forma parte de nosotros, caminamos sobre ella día tras día, sin parar ni un solo segundo, escribiendo con nuestros pasos sobre ella, sin poder volver.  Desde la línea podemos ver lo que hemos dejado atrás, pero es inútil intentar regresar, es unidireccional.  Aunque sí nos está permitido volver la vista y recordar.  Recordar todos aquellos momentos, aquellos amigos, aquellas palabras…, que nos dan la fuerza que necesitamos para dar el siguiente paso, siempre adelante. Sigue leyendo


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LA FUERZA DE LA VIDA

La primavera había irrumpido sin avisar.  Mientras apuraba su desayuno, Andrés echó una distraída mirada al jardín.  Las malas hierbas se estaban apoderando de él.  Ya casi no podían verse los rosales que su madre cuidaba con tanto esmero.  Recordaba los fríos días de febrero, cuando ella, inclinada sobre la tierra, tijera de podar en mano, le mostraba como arrancar los tallos viejos para que pudiese volver a llenarse de brotes a los primeros síntomas de buen tiempo.

Había que tener mucho cuidado de cortar sin dañar a la planta. Observar un buen rato antes de meter la tijera para intuir por dónde aparecería un nuevo brote. Se trataba de podar, no de cercenar. Había que quitar solamente aquello que absorbía tanta sustancia del tallo que le restaba fuerza para crear nuevos brotes y florecer en toda su belleza. Sigue leyendo